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Entre mitigaciones y responsabilidad empresarial: las respuestas ante los centros de datos

Ante el daño socioambiental producido por los centros de datos sobre territorios y comunidades, ¿existen ejemplos de medidas de mitigación por parte de las empresas tecnológicas? Y si existen, ¿cómo se desarrollaron y qué evaluación tienen? Más aún: ¿tenemos casos en América Latina?

Foto EFE/ Ailen Díaz

Una preocupación que es constante al estudiar los impactos socioambientales de los centros de datos para la Inteligencia Artificial es el desequilibrio de poder entre los actores involucrados y las diversas dimensiones donde se expresa. Hablamos de empresas tecnológicas que parecen tener no solo un poder económico importante comparado con los Estados de América Latina, sino que, por sobre todo, cuentan además con un poder simbólico irresistible: ningún gobierno parece tener la osadía de decirles que no. Su presencia parece ser siempre -irrevocablemente- una bendición para las economías y para la imagen de los gobiernos.

Este desequilibrio obviamente se magnifica a nivel micro. Autoridades de orden más local y comunidades afectadas directamente por los impactos socioambientales parecen ni siquiera tener una chance de exigir mitigaciones, reparaciones y/o compensaciones adecuadas al daño y que sean sostenibles a largo plazo: falta información, preparación, tiempo, recursos, etcétera. Por eso nos propusimos comprender mejor cómo, ante los daños socioambientales de los data centers en comunidades y territorios, se despliegan en la realidad las estrategias de contención a través del documento: «Mitigaciones a los impactos socioambientales de los centros de datos. Experiencias en América Latina».

Los casos analizados en América Latina por el investigador invitado por DataCenterBoom!, el activista ambiental chileno, Rodrigo Vallejos, de amplia trayectoria en los centros de datos en su comuna, Quilicura, en Santiago de Chile, son sorprendentes. Particularmente, hay dos casos que ya parecen ser emblemáticos por el nivel de atención que han atraído: el primero es el proyecto «Planeación para una mejor calidad de vida en las comunidades de centros de datos» de Microsoft y ONU-Habitat en Querétaro, México, que es más bien un caso de responsabilidad social corporativa. El segundo, es el «Bosque urbano» de Google en Quilicura, Santiago de Chile, que es un compromiso que asumió la empresa y que consta en la Resolución de Calificación Ambiental de la ampliación de su data center.

Ambos proyectos fueron fallidos por distintos motivos, pero quizá -si algo tienen en común- es la falta de una mirada a largo plazo, en coordinación con múltiples actores, para que las medidas fuesen sostenibles y no desilusionaran a las propias comunidades afectadas. Financiados por dos de las empresas más valiosas del mundo, y con la participación activa de distintos tipos de autoridades institucionales, el caso de Microsoft en Querétaro y Google en Quilicura, recuerdan que los compromisos de mitigación, reparación o compensación -voluntarios o no- deben ser concretos, adecuados y contextuales a los territorios y a los daños que provocan.

En el caso del «Bosque Urbano», iniciativa justificada por Google como una medida de compensación del 150% de las emisiones atmosféricas producidas por la ampliación del centro de datos, terminó sin la adecuada mantención hídrica y ahora se ha convertido en un bosque seco (ver foto). Si el data center se instala en un territorio en sequía, la mantención hídrica a largo plazo de un bosque debe ir más allá de la sola donación de árboles; aún más, si realmente la iniciativa busca compensar el CO2 emitido, el mínimo exigido debería ser que el bosque se conserve vivo. En el caso de Microsoft en Querétaro, las propuestas específicas de obras e intervenciones en las comunidades no se ejecutaron, a pesar de que el proceso fue participativo y creó una expectativa en la propia población. ¿Puede realmente considerarse «responsabilidad social» no hacerse cargo del desarrollo de un proyecto?

Con el boom de los data centers para la IA en América Latina, es imperioso que las autoridades locales afectadas por la construcción de estas infraestructuras tengan acceso a la información sobre este tipo de estrategias de contención en otros territorios, de manera de aprender de buenas y malas prácticas. Este documento, inicial e introductorio, trata de recopilar información para que, justamente, comunidades y autoridades locales puedan conocer y aprender de estas experiencias. Lo puedes encontrar en este link y en nuestro Repositorio.

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