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Los centros de datos quieren ser «verdes» y miran a América Latina. ¿Una buena noticia?

El informe «Capturing the Data Center Opportunity in Latin America and the Caribbean» del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de autoría de García Zaballos, A., Puig Gabarró, P., Iglesias Rodriguez, E., & Pérez Colón, R. y publicado en octubre del 2025, contiene información importante para comprender el estado de la discusión en la inversión de los centros de datos en América Latina y el Caribe (ALC).
Una de ellas es que ALC tiene, a ojos del BID, una gran oportunidad para captar la inversión por tres factores interrelacionados:
- La IA ha roto la dependencia histórica de la proximidad física a los grandes mercados de consumo (el entrenamiento de modelos de IA y el procesamiento de grandes volúmenes de datos son tareas que pueden tolerar pequeños retrasos en la transmisión y no necesitan una baja latencia) lo que permite que las empresas prioricen lugares donde los costos operativos y de energía sean más bajos, independientemente de la distancia con los usuarios finales. Esto abre una ventana de oportunidad para que países que antes se consideraban «lejanos» compitan ahora con hubs tecnológicos saturados en otras regiones (EE. UU., Europa y Asia).
- En la actualidad, la necesidad de la sostenibilidad medioambiental ha cobrado mayor importancia en la ecuación para la inversión de centros de datos, lo que ha reorientado la visión hacia una industria de centros de datos «verde».
- De acuerdo con este informe, ALC se posiciona como un destino sumamente atractivo porque su matriz de energía limpia y renovable es barata (una de las más competitivas del mundo) y su disponibilidad de terrenos. Dado que el entrenamiento de IA es extremadamente intensivo en consumo eléctrico, la capacidad de la región para ofrecer energía sostenible permite a los inversores cumplir con sus metas ambientales mientras optimizan sus recursos financieros.
Cuestiones preocupantes del informe en este sentido:
- Energía renovable es tratada solo como oportunidad competitiva.
Repetitivamente en el informe se insta a los tomadores de decisiones de la región a que prioricen la inversión en energía sostenible para atraer centros de datos «verdes» y cumplir con las normas internacionales de sostenibilidad de manera de garantizar un suministro eléctrico fiable, renovable y con precios competitivos. Pero la producción de energía renovable es mucho más que eso; de hecho, implica impactos socioambientales complejos que en América Latina han sido ampliamente tratados. Por lo demás, que las energías renovables de la región tengan como el cliente más importante a los centros de datos de un puñado de empresas trasnacionales detrás de la IA, complejiza de manera particular la discusión de justicia climática.
- La ceguera de lo que es «verde».
Cuando hablamos de energía, no podemos dejar de nombrar los terrenos, el agua y la justicia climática, entre otros impactos socioambientales de los centros de datos que en DataCenterBoom! hemos desarrollado. No obstante, el informe BID no profundiza en aquello, lo que es claramente una debilidad y una ceguera a la hora de comprender qué se entiende por sostenibilidad. Por lo demás, tampoco incorpora antecedentes críticos sobre el propio papel de la IA en la emisión de gases invernadero como, por ejemplo, como ha sido expuesto recientemente por Alpine, W., Geldner, N., Alpine, H. et al (2026), que la IA aumenta las emisiones netas al actuar como un amplificador que favorece al sector fósil.
- El reconocimiento que el papel de ALC en la cadena de producción de la IA es, fundamentalmente, proveer bienes comunes baratos, fundamentalmente, energías renovables y terrenos.
Los argumentos del supuesto «call effect», ni del «efecto mutiplicador del empleo», ni el de la soberanía digital parecen ser realmente serios al calor de las discusiones legislativas en la región sobre centros de datos. La apuesta de atraer inversión extranjera directa millonaria no logra evadir la naturaleza extractiva de la IA en ALC, donde los centros de datos son infraestructuras extractivas de enclave que consumen bienes comunes y no generan cadenas de suministro locales ni dinamiza el empleo local: solo son nodos hiperconectados a la red global pero desconectados del entorno socioeconómico inmediato, salvo al momento de pagar las consecuencias ambientales.
En DataCenterBoom! tememos que, por ahora, en estas condiciones de la discusión, atraer centros de datos potenciados por nuestra energía renovable no es, ni de cerca, sostenible para nuestras economías.